Primeras evidencias visibles del proceso de fusión fría
En 1989, dos químicos norteamericanos aseguraron haber conseguido llevar a cabo en su laboratorio un proceso de fusión fría. El revuelo que se armó entonces venía justificado porque este tipo de proceso supondría resolver todos los problemas energéticos de nuestro planeta, dado que la fusión fría es una fuente de energía ilimitada. Pero aquello resultó ser un fraude. Ahora, un equipo de investigadores norteamericanos asegura haber registrado por vez primera la huella dejada en un plástico especial por neutrones altamente energéticos, durante un proceso de fusión fría. Esta huella supone la primera evidencia visible de fusión fría jamás establecida, según los científicos, y abriría una vía de investigación hacia la consecución de la anhelada fuente energética inagotable. Sin embargo, el resquemor de 1989 no se diluye, y aún son muchos los que temen que éste sea un nuevo fraude.
Un equipo de investigadores del U.S. Naval Research Laboratory, de Estados Unidos, asegura haber encontrado una nueva evidencia “significativa” de la fusión fría, una potencial fuente de energía ilimitada que acabaría con todos los problemas energéticos de nuestro planeta.
La fusión fría se produce cuando los núcleos atómicos se combinan, a diferencia de la. fisión nuclear que se emplea en las plantas nucleares y que consiste en la división de los núcleos del átomo a altas temperaturas. La fusión fría también se diferencia de la fusión en que no sería una fuente energética contaminante.
Según publica la American Chemical Society (ACS) en un comunicado, lo que los investigadores afirmaron esta misma semana en el Encuentro Nacional de la ACS es, concretamente, haber conseguido recopilar por vez primera “claras evidencias visuales” de que dispositivos LENR (de reacciones nucleares de baja energía) pueden producir neutrones altamente energéticos.
Los neutrones, que son partículas subatómicas, señalarían que están ocurriendo las reacciones nucleares. Asimismo, según los científicos, en el experimento se produjo un exceso de calor y de rayos X, que supondrían una mayor evidencia de reacción de fusión.
Primer fraude
Este anuncio coincide casualmente con el vigésimo aniversario de la primera y decepcionante descripción de la fusión fría.

Corría el año 1989 cuando dos químicos estadounidenses llamados Martin Fleischmann y Stan Pons, de la Universidad de Utah, convocaron una multitudinaria rueda de prensa para anunciar al mundo que habían conseguido llevar a cabo en su laboratorio un proceso de fusión fría.

Esta noticia, que ocasionó una gran sorpresa, hizo que durante las semanas siguientes a su anuncio decenas de científicos intentaran repetir el experimento en sus laboratorios usando, como Fleischmann y Pons, un par de electrodos conectados a una batería y sumergidos en un recipiente de agua pesada rica en deuterio.
Sin embargo, nadie logró que este método funcionara, y poco después el Departamento de Energía de los Estados Unidos tuvo que determinar que no existía evidencia alguna de fusión fría, y recomendó que no se siguieran financiando las investigaciones en esta dirección.
Read more
Proceso actual
Una de las autoras de la actual investigación, Pamela Mosier-Boss, del Navy’s Space and Naval Warfare Systems Center (SPAWAR) declaró que “nuestro hallazgo es muy significativo”, y que “según lo que sabemos es la primera referencia científica de producción de neutrones altamente energéticos por parte de un dispositivo LENR”.
El proceso seguido por Mosier-Boss y sus colaboradores para lograr la fusión fría consistió en insertar un electrodo compuesto de un cable de níquel u oro en una solución de cloruro de paladio y deuterio, es decir, en lo que se denomina “agua pesada” y siguiendo un proceso denominado co-deposición. Un solo átomo de deuterio contiene un neutrón y un potrón en su núcleo.
Al hacer pasar una corriente eléctrica por esta solución o agua pesada, los científicos provocaron reacciones atómicas en tan sólo unos segundos. Asimismo, usaron un plástico especial llamado CR-39 para capturar y rastrear cualquier partícula de alta energía que pudiera ser emitida durante dichas reacciones, incluidos los neutrones emitidos durante la fusión de los átomos de deuterio.
Al final del experimento, examinaron el plástico con un microscopio, y descubrieron patrones de “huellas triples”, diminutas aglomeraciones de tres agujeros adyacentes que parecían dividirse a partir de un solo punto.
Según los investigadores, estas marcas fueron hechas por partículas subatómicas liberadas cuando los neutrones del agua pesada sometida a la electricidad chocaron contra el plástico CR-39. Mosier-Boss y sus colaboradores creen, además, que los neutrones originados en estas reacciones nucleares podrían haberse combinado o fusionado con los núcleos de deuterio.
Confianza y desconfianza
Según Mosier-Boss, los científicos siempre se han cuestionado “¿dónde están los neutrones? Si la fusión se produce, entonces debe haber neutrones. Nosotros tenemos evidencias de que hay neutrones en las reacciones LENR”.
Ahora, faltaría conocer a fondo cómo funcionan dichas reacciones, para poder llegar a controlarlas con fines prácticos. Pero, para ello, advierte Mosier-Boss, serían necesarias más ayudas a la investigación en este terreno.
La acogida entre los científicos de esta noticia ha sido diversa, según se desprende de las declaraciones de algunos expertos, publicadas por el Houston Chronicle…[]
Fuente tendencias21.net
A finales de este mes, el Ministerio de Energía de los Estados Unidos (DOE) recibirá un informe de un grupo de expertos, acerca de las perspectivas en fusión fría – la supuesta generación de energía termonuclear mediante el uso de aparatos que quepan sobre una mesa. Se trata de un extraordinario reverso de la fortuna: más de una cabeza se giró cuando James Decker, subdirector de la Oficina de Ciencia del DOE, anunciaba el inicio de las revisiones científicas acerca de la fusión fría. Allá por noviembre de 1989, una investigación efectuada por el propio Ministerio fue la causante de que se determinasen como poco convincentes todas las evidencias relacionadas con la fusión fría. Esta claro que algo importante ha debido de suceder para que ahora este asunto merezca la atención de las autoridades.
La historia de la fusión fría comienza con la (ahora considerada infame) conferencia de prensa de marzo de 1989. En aquella ocasión, Stanley Pons y Martin Fleischmann, ambos electroquímicos de la Universidad de Utah en Salt Lake City, anunciaron el logro del proceso de fusión mediante el empleo de una batería conectada a electrodos de paladio sumergidos en un baño de agua, en la cual, el hidrógeno era reemplazado por su isótopo el deuterio (también conocida como agua pesada). Con este anuncio llegó la idea de que la fusión de sobremesa podría producir energía barata, limpia y más o menos ilimitada.
Según el punto de vista tradicional de los físicos sobre la fusión, forzar dos núcleos de deuterio próximos a juntarse en un grado tal que les permita fusionarse, requiere temperaturas de decenas de millones de grados Celsius. El anuncio de que esto podría hacerse a temperatura ambiente usando un par de electrodos conectados a una batería hizo aumentar la credulidad.http://www.spectrum.ieee.org/sitemap?notfound=1
Pero mientras algunos científicos informaban que habían sido capaces de reproducir el resultado esporádicamente, muchos otros enviaban informes con resultados negativos. Y la fusión fría fue enseguida estigmatizada como “ciencia basura”.
La opinión general, hoy en día, es que los defensores de la fusión fría no son mejores que los vendedores de aceite de serpiente y amuletos de la suerte. Los críticos dicen que las afirmaciones acerca de la fusión fría necesitan verse respaldadas con evidencias excepcionalmente fuertes, y que tales pruebas simplemente no se han materializado. “En mi opinión, nada ha cambiado como para hacer de la fusión fría algo merecedor de un segundo de mi tiempo,” comenta Steven Koonin, miembro del grupo de expertos que evaluó para el DOE la fusión fría allá en 1989, y que ahora es jefe científico en BP, la compañía energética con sede en Londres.
Debido a este tipo de actitudes, la ciencia ha ignorado el fenómeno durante 15 años. Pero un pequeño grupo de dedicados investigadores ha continuado con su estudio. Según ellos, el cambio de actitud del DOE ha sido un paso crucial encaminado al retorno de la fusión fría a la escena científica. Entre bastidores, científicos de muchos países, pero particularmente estadounidenses, japoneses e italianos, han seguido trabajando en silencio durante más de una década para comprender la ciencia que hay detrás de la fusión fría. (Hoy en día la llaman “reacciones nucleares de baja energía” o, algunas veces, “reacciones nucleares asistidas químicamente”). Para ellos el cambio experimentado por el DOE es simplemente un reconocimiento a la postura que llevan largo tiempo manteniendo: sea lo que sea la fusión fría, necesita ser explicada mediante procesos científicos apropiados.
La primera insinuación del probable cambio de marea llegó en febrero del 2002, cuando la Armada estadounidense reveló que sus investigadores habían estado estudiando en secreto la fusión fría, con más o menos continuidad, desde que se inició la debacle. Gran parte de este trabajo se efectuó en el Centro de Sistemas de Guerra Espacial y Naval de San Diego, donde la idea de generar energía partiendo del agua marina – una gran fuente de agua pesada – debió parecer más cautivadora que en otros laboratorios.
Varios investigadores del centro habían trabajado con Fleischmann, un respetado electroquímico, y encontraron difícil aceptar que se hubiese equivocado por completo. Es más, la Armada promovió una especie de cultura de amor al riesgo y dispuso pequeñas cantidades de fondos para que los investigadores persiguiesen sus propios intereses.
En San Diego, y en otros centros, los científicos hicieron acopio de un impresionante cuerpo de evidencias en el sentido de que algo extraño sucedía cuando una corriente atravesaba electrodos de paladio sumergidos en agua pesada.
Y en 2002, unos cuantos científicos de la Armada pensaron que había llegado el momento de arrojar el guante en desafío. Un informe en dos volúmenes titulado “Aspectos térmicos y nucleares del sistema Pd/D2O”, incluía una solicitud de mayores fondos por parte de Frank Gordon, jefe de navegación y ciencias aplicadas del centro de la Armada. “Ya es hora de investigar este fenómenos de modo que podamos obtener beneficios del saber acumulado por los científicos. Ya es hora de que las agencias de financiación del gobierno inviertan en esta investigación”, escribió. El informe llegó al DOE pero parece que causó poco impacto.
Entonces, a finales de agosto, en un pequeño hotel cercano al Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), situado en Cambridge, alrededor de 150 ingenieros y científicos se reunieron con motivo de la Décima Conferencia Internacional sobre Fusión Fría. Los asistentes a la conferencia estaban atónitos por el modo cuidadoso en que se expresaban ahora varios investigadores, anteriormente muy críticos. A lo largo de los años, unos cuantos grupos repartidos por todo el mundo habían reproducido el experimento original de Pons-Fleischmann sobre el efecto del exceso calórico, consiguiendo algunas veces incluso el 250% de la energía empleada durante el proceso.
Para estar seguros de que la fusión está teniendo lugar, el exceso de energía por si mismo no basta. Los críticos enfatizan rápidamente que, además de energía, la fusión de núcleos de deuterio debería generar otros subproductos, tales como el helio y el isótopo de hidrógeno conocido como tritio. Las evidencias de estos subproductos han sido escasas, aunque Antonella de Ninno y sus colegas de la Agencia Nacional Italiana para las Nuevas Tecnologías, Energía y Medioambiente, en Roma, han encontrado fuertes evidencias de la generación de helio mientras las cédulas de paladio producen el exceso calórico, no así en otras circunstancias.
Otros investigadores están finalmente empezando a explicar por qué el efecto Pons-Fleischmann es difícil de reproducir. Mike McKubre del Instituto Internacional de Investigación de Stanford (SRI International), en Menlo Park (California), un respetado investigador con gran influencia entre aquellos que siguen la fusión fría, cree que el efecto puede observarse con cierta fiabilidad una vez que los electrodos de paladio están rodeados de deuterio en porcentajes del 100% – un átomo de deuterio por cada átomo de paladio. Su trabajo demuestra que cuando el porcentaje baja apenas 10 puntos, hasta el 90%, solo dos de cada 12 experimentos producen un exceso calórico, mientras que todos los efectuados a un 100% de deuterio generan el exceso térmico.
Y los científicos están logrando una mayor comprensión de la exactitud con que ocurre el efecto. Stanislaw Szpak y sus colegas del Mando del Centro de Sistemas de Guerra Espacial y Naval han tomado vídeos con imágenes infrarrojas de los electrodos de paladio durante el proceso del exceso energético. Parece ser que el calor no se produce continuamente a lo largo de todo el electrodo, sino únicamente en ciertos puntos calientes que irrumpen y después mueren sobre la superficie del electrodo. Este mismo equipo ha evidenciado también la presencia de curiosas mini-explosiones sobre la superficie.
Fleischmann, que aún sigue relacionado con la fusión fría como asesor de cierto número de grupos, se siente justificado. En la conferencia comentó: “Por ello creo que el trabajo que se ha llevado a cabo demuestra ampliamente la existencia de un nuevo campo de investigación, tremendamente variado, que pide a gritos ser explorado”. (Pons ya no sigue implicado en este campo, tras haber cambiado de especialidad una vez que el laboratorio en el que trabajaba en el sur de Francia cesara sus operaciones).
Para Peter Hagelstein, un ingeniero electrónico del MIT, teórico de la fusión fría y que fue moderador en la conferencia de agosto del 2003, la calidad de los documentos es tremendamente significativa. “Es obvio que suceden ciertos efectos”, comenta. Hagelstein, con dos de sus colegas, cree que los resultados son tan evidentes que merecen la atención del DOE, y de hecho les permitió (a finales del año pasado) asegurarse una reunión con Decker en el Ministerio…[]
Fuente astroseti.org
Los avances en este campo continúan a pesar del desprestigio que arrastra desde hace 20 años
La “fusión fría” permitiría una fuente de energía atómica barata, inagotable y mucho más limpia que la fisión, utilizada en los actuales reactores nucleares. Recientemente, se ha cumplido el 20 aniversario del anuncio de los dos científicos que aseguraron haberlo conseguido, aunque los errores cometidos llevaron a desprestigiar esta área de trabajo. A pesar de ello, científicos en todo el mundo siguen investigando y han logrado interesantes avances en el camino para aprovechar este sistema a escala industrial y satisfacer las cada vez más altas demandas energéticas mundiales. Precisamente, en este vigésimo aniversario, y en la misma ciudad del anuncio fallido, otros científicos han anunciado sus avances al respecto.
Científicos del SPAWAR, el centro de investigación de la Marina de los Estados Unidos (EE.UU.) en San diego, California, han anunciado recientemente lo que consideran una “evidencia significativa” de reacción nuclear de baja energía (LENR en sus siglas en inglés), conocida popularmente como “fusión fría”.
El sistema trata de conseguir la energía liberada por la fusión de átomos ligeros, una reacción que produce un núcleo más pesado. La fusión nuclear se produce de forma natural en las estrellas, pero en unas condiciones de presión y temperatura muy elevadas. Varios países de todo el mundo están invirtiendo miles de millones de euros en el proyecto ITER, con el objetivo de contar, dentro de unos años, con un reactor experimental que permita lograr esta fusión “en caliente” y demostrar su viabilidad como fuente de energía. Por su parte, la “fusión fría” trataría de llegar al mismo resultado que la “fusión caliente”, pero a temperatura ambiente y de forma mucho más sencilla, económica y limpia, lo que además dejaría obsoletas a las centrales nucleares convencionales basadas en la fisión.
Uno de los componentes del equipo del SPAWAR, la química analítica Pamela Mosier-Boss, explica que han utilizado un electrodo compuesto de níquel o de cable de oro en una solución de cloruro de paladio mezclada con deuterio (agua pesada). Al pasar una corriente eléctrica, se provoca una reacción. Los científicos han utilizado un plástico especial, CR-39, para capturar las partículas de alta energía y contar con evidencias de neutrones, lo que probaría que se ha producido una reacción de fusión nuclear.
La idea no es nueva, y para desgracia de los científicos que trabajan en este campo, los precedentes han supuesto una rémora. Precisamente, la fecha del anuncio de los investigadores del SPAWAR, 23 de marzo, y el lugar de la presentación, Salt Lake City, en Utah, EE.UU., fueron también elegidos, hace 20 años, por Martin Fleischmann y Stanley Pons. En aquella ocasión, estos dos científicos afirmaron haber logrado un experimento simple que permitiría lograr la fusión fría. Pero cuando otros científicos en todo el mundo trataron de reproducir en vano los resultados, y se fueron conociendo los errores cometidos, el interés inicial se transformó en descrédito, no sólo para estos dos científicos, sino para todo este campo de investigación.
Sin embargo, dos décadas después, “el rechazo se ha suavizado muchísimo”, según el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Carlos Sánchez López, responsable en aquella época del único experimento español de fusión fría. En este sentido, afirma que merece la pena seguir los progresos del grupo del SPAWAR, ya que “lleva en el tema muchos años y con resultados y experimentos muy sobresalientes”.
¿Funciona ya la fusión fría?
El anuncio de los investigadores del SPAWAR no significa que se cuente ya con un sistema consolidado de producción de energía. Como explica el profesor Sánchez, muchos grupos, incluido el suyo, han logrado la “fusión fría”, pero el problema es que todavía resulta aleatorio que un experimento funcione o no: “Desde el punto de vista científico, no sirve hasta que no se logre su reproducibilidad, es decir, que todos los científicos puedan obtener los mismos resultados realizando el mismo experimento. Pero estoy seguro de que llegaremos.” En caso de lograrlo, el siguiente paso sería que el sistema produjera más energía de la que necesita para funcionar y de forma económica, de manera que pudiera ser utilizado a escala industrial.
Asimismo, algunos expertos recuerdan que, si bien el sistema es más limpio que el empleado en las actuales centrales nucleares de fisión, no es inocuo: las futuras plantas de fusión tendrían que controlar la radiación de neutrones que se emiten y los residuos producidos en el proceso. Eso sí, la vida media de dichos residuos sería corta, ya que en medio siglo no serían peligrosos, y en 300 años prácticamente inertes, frente a los miles de años de radiactividad de los residuos producidos en las actuales centrales.
Por otra parte, la falta de materiales del sistema o su carestía también podrían suponer otro problema. En este sentido, la primera reacción económica tras el anuncio, hace 20 años, de los científicos Fleischmann y Pons, fue la subida del precio del paladio, uno de los elementos de su aparato.
Otras propuestas de fusión fría
Además del grupo del SPAWAR, otros investigadores en EE.UU., Japón, Canadá y Europa, con ayuda de fondos públicos o privados, trabajan para reproducir el experimento de fusión fría. La nueva denominación, “reacción nuclear de baja energía (LENR)”, además de haber servido para huir de la mala fama, se utiliza para evidenciar los descubrimientos de los últimos años, explica Carlos Sánchez y añade: “El fenómeno es mucho más amplio de lo que originalmente se creyó, resultando no sólo en posibles reacciones de fusión, sino también en otros posibles procesos nucleares sobre los que aún se sabe poco. En definitiva, la fusión fría se considera viable, pero se asume que producirla de manera regular va a ser muy difícil.”
- Imagen: Wikimedia -
En este sentido, durante agosto de 2008 se celebraba en Washington el decimocuarto congreso sobre fusión fría (ICCF-14), al que asistieron los principales expertos internacionales. Según Sánchez, se pusieron de manifiesto “considerables progresos: el fenómeno se conoce mucho más, tanto en su complejidad y variadas vertientes como en una mejor definición del mismo y, por lo tanto, las posibilidades de llegar a controlarlo y a reproducirlo por completo han aumentado considerablemente”.
En este esfuerzo, destacan también los trabajos de Yoshiaki Arata, catedrático emérito de la Universidad japonesa de Osaka. Hace unos diez años, este científico empezó a trabajar en fusión fría diseñando un sistema diferente al que usaban los demás investigadores. Con el tiempo, lo ha seguido perfeccionando junto a su equipo y ha realizado investigaciones paralelas sobre los constituyentes de su electrodo, en particular nanopartículas de paladio embebidas en óxidos metálicos, de circonio principalmente. En opinión del catedrático de la UAM, “ha contribuido notablemente al progreso en el campo y es, sin duda, el que está más cerca de conseguir un control completo y una reproducibilidad segura del fenómeno”. Sánchez no cree que se produzcan discontinuidades en este trabajo, “aunque Arata es ya mayor, su grupo es sólido”, apostilla.
La fusión fría se considera viable, pero se asume que producirla de manera regular va a ser muy difícil
Por otra parte, también son interesantes las investigaciones de Tadahiko Mizuno, de la Universidad japonesa de Hokkaido, que ha informado de la producción de exceso de generación de calor y emisiones de rayos gamma de un dispositivo no convencional de LENR que utiliza un tipo de hidrocarburo, fenantreno, como reactante (el material inicial que participa en una reacción química). Asimismo, Antonella De Ninno, científica del ENEA, la Agencia Nacional Italiana de Nuevas Tecnologías de Energía y Medio Ambiente, trabaja en experimentos interesantes que demuestran la producción simultánea de exceso de calor y helio.
Las posibilidades energéticas y económicas de la fusión fría, unido a que se trata de experimentos que no necesitan complicados ni caros equipos científicos, han contribuido a la aparición de los denominados “fusioneros”. Se trata de gente que ha montado de forma casera un laboratorio de fusión, y que ha organizado en Internet una comunidad de más de 100 personas en todo el mundo.
En opinión del catedrático de la UAM, “gran parte de los males que padecemos los investigadores de estos fenómenos se debe a entusiastas inconscientes que levantan expectativas infundadas y que acaban en grandes frustraciones”.
¿Por qué se ha desprestigiado a la fusión fría?
La fusión fría cayó en el descrédito a raíz del suceso ocurrido hace 20 años, un claro ejemplo de cómo no se tienen que hacer las cosas en ciencia. El 23 de marzo de 1989, la Universidad de Utah emitía un comunicado de prensa anunciando que en esa institución se había logrado realizar “un experimento simple en el que se observa la fusión nuclear en forma sostenida”. También se decía que este descubrimiento pronto daría lugar a una nueva tecnología capaz de generar calor y energía a muy bajo costo.
- Imagen: Wikimedia -
En vez de emplear los canales habituales, una revista científica de reconocido prestigio, con árbitros que sujetan todo artículo a revisión, los químicos Martin Fleischmann, de la Universidad de Southampton, y Stanley Pons, de la Universidad de Utah, citaron en Salt Lake City a los periodistas a una conferencia de prensa. Ahí dieron a conocer cómo lograban, en un experimento muy sencillo, la fusión fría.
Los medios de comunicación de todo el mundo se hicieron eco inmediatamente de la noticia. Por ejemplo, en el diario The New York Times, Fleischmann y Pons afirmaban haber logrado la fusión nuclear “en un tubo de ensayo tan simple que podría ser construido en cualquier laboratorio de química”. En los comentarios de prensa se ponía énfasis en el enorme contraste entre su experimento y el gigantesco proyecto de la fusión caliente: una inversión de miles de millones de dólares durante cuarenta años de investigación no había logrado siquiera producir tanta energía como la que se consume.
Fleischmann y Pons no explicaron las circunstancias que rodeaban al fenómeno, y algunos de los experimentos que se hicieron no fueron buenos
Según el periodista José Antonio Mayo, “la acción arranca alrededor de una botella de whisky Jack Daniels una noche del mes de octubre de 1983, en la cocina de la nueva casa de Stanley Pons, en Salt Lake City. Entre sorbo y sorbo, Fleischmann explica a su compañero de fatigas en la Universidad de Utah los pormenores de un nuevo experimento que tiene en mente. Se trata de desafiar a los ‘goliaths’ de la física norteamericana”. Para ello, utilizarían poco dinero (100.000 dólares de la época) y un laboratorio con rudimentarios instrumentos: dos baterías de automóvil, una lata de aceite, un barreño de supermercado debajo de un grifo y otro balde lleno de agua que a su vez sirve de soporte a un instrumento similar a una pila eléctrica.
Sin embargo, a medida que pasaban las semanas, los laboratorios, universidades y científicos empiezan a ofrecer datos negativos sobre el experimento, acabando finalmente por echar por tierra dicho optimismo, hasta concluir que los resultados eran erróneos. Estas afirmaciones se apoyaban en argumentos que iban desde que había habido fallos de medición, hasta que los dos investigadores habrían muerto por la exposición a los neutrones emitidos. En este sentido, Robert L. Park, que en su libro “Ciencia o Vudú” estudia este caso, cita un chiste que circulaba por el Departamento de Física de la Universidad de Utah: “¿Te has enterado de la desgracia del ayudante de investigación del laboratorio de Pons? ¡Se encuentra en perfecto estado de salud!”…[]
Fuente consumer.es
Otros proyectos mundiales
La idea de integrar la fisión y la fusión nuclear no es nueva. Los primeros proyectos conceptuales datan de mediados del siglo XX, como los de Andrei Sakharov o Edward Teller (padre de la bomba H). Posteriormente, diversos científicos rusos, como los del Instituto de Física Teórica y Experimental (ITEP) y del Instituto Lebedev, propusieron el uso de la fusión nuclear por confinamiento inercial utilizando aceleradores o láseres como fuente para un reactor híbrido.
La doble ganancia híbrida podría justificar la construcción de una planta en un plazo de cinco a diez años
No obstante, en la actualidad, el proyecto más destacado, tanto por sus avances como por su presupuesto, es el denominado “Energía Fusión-Fisión Láser Inercial” (LIFE en sus siglas inglesas), según Juan Antonio Rubio, director general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Promovido por el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California (EE.UU.), este proyecto utiliza una instalación láser, ya en operación y denominada National Ignition Facility (NIF) que libera 1,8 megajulios (MJ) a través de 192 haces durante un tiempo de decenas de nanosegundos. Su objetivo es conseguir una ganancia energética de hasta un orden 30 en 2010 ó 2011, a la que se sumaría la ganancia, del orden de 4 ó 5, producida en la fisión inducida. Según Rubio, con esa doble ganancia se podría justificar la construcción de una planta, que podría estar disponible en un plazo de cinco a diez años.
Por su parte, en España también hay científicos que trabajan en esta línea de investigación. En el Instituto de Fusión Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se trabaja de forma teórica para mejorar el sistema inercial. Asimismo, el Departamento de Fusión por Confinamiento Magnético del CIEMAT, que forma parte del programa europeo de fusión y participa en el proyecto mundial ITER, también conoce estos sistemas y puede, en su caso, colaborar activamente en su desarrollo experimental. Asimismo, uno de los mejores expertos del proyecto LIFE, Tomás de la Rubia, es también español.
Relacionados:
El láser más poderoso del mundo recrea las condiciones del ‘corazón’ del Sol
Energía nuclear híbrida
4 Responses “Primeras evidencias visibles del proceso de fusión fría”
Trackbacks/Pingbacks
-
[...] nuclear híbrida Primeras evidencias visibles del proceso de fusión fría El láser más poderoso del mundo recrea las condiciones del ‘corazón’ del Sol Energía [...]
-
[...] Primeras evidencias visibles del proceso de fusión fría Please link to me<a href="http://portalhispanos.com/blogspot/?p=8345" >Europa no tiene dinero para el ‘súper reactor’</a> [...]











UNA HUMILDE IDEA derivada de mis lecturas me permito manifestarla a Vds.. Yo no tengo medios ni técnica para realizar experimentos, pero me permito darles la idea por si la pueden considerar de interés.
Se trataría de un tubo de vacío con ánodo de paladio que contuviese hidrógeno retenido en su interior y diferencia de potencial con el cátodo. Sería un fenómeno a comprobar y estudiar con precisión.
El ánodo quizás emitiría rayos canales que serían átomos de helio ionizados formados por la fusión nuclear del hidrógeno del ánodo.
Sería, en su caso, una fusión nuclear de unos átomos inducida por las propiedades del paladio y mediante el efecto túnel.
Mucho les agradecería su opinión y sus noticias.
Precisamente yo doy esta idea para que un laboratorio pueda, si lo desea, comprobar su viabilidad y su posible uso práctico y no demasiado costoso para la fusión nuclear. Ya sé que, en principio, parece sencillo, pero, en la práctica, habría muchas pequeñas y grandes dificultades a resolver. Sólo tengo ideas, pero no tengo medios.
Gracias por su mail. Si quieren, pueden contestarme y les doy las gracias anticipadas.
josealsinamaspera@hotmail.com
Bueno estimado amigo José aqui publicamos tu idea.

En el ITER y otros experimentos relacionados con la fusión se gastan tantos miles de millones de $ que las grandes mentes que los dirigen piensan en sistemas tan complejos que es posible, esto es una simple idea, que los arboles no les dejen ver el bosque.
Que sepamos fusionar atomos de tritio y deuterio para conseguir la energia liberada en la fusion que produce al final helio , requiere mucha mas energia que la que es producida por el proceso.
He ahí el problema.
No obstante la ciencia da tantas vueltas que es posible que un sistema sencillo lo consiguiera sin mas.
No obstante no vemos muy clara tu hipotesis , no disponemos de medios , pero nos consta que en algunas Universidades, UAM , por ejemplo, nos leen , ahi les tiramos el guante.
Sin mas un saludo.
Manuel.